1. Rigor: métodos precisos, correctamente aplica dos.
2. Valor: mérito, utilidad e importancia de los resultados de la evaluación.
3. Eficiencia: efectividad del diseño y proceso de evaluación. (Schwandt y Halpem, 1988).
Aquí se encuentra implícita la idea de que la ética debe plasmarse en informes claros, útiles y precisos. Especial énfasis adquiere la naturaleza política y aplicativa de las evaluaciones de programas, la cual se enfrenta más que a la investigación básica, a dilemas éticos.
Por ello los evaluadores deben observar considerables precauciones al desarrollar sus estudios.
Objetividad, honestidad y justicia son algunos de los criterios que se deben usar para examinar evaluaciones de programas educativos, pues en estos elementos subyace todo un sistema de valores éticos, morales y profesionales inherentes a las condiciones de desarrollo cultural de quienes evalúan.
Estudios de la práctica evaluativa -informes, metaevaluaciones, metaanálisis y comentarios críticos proporcionan gran número de ideas y datos empíricos para generar y revisar teorías sobre cómo debe realizarse la evaluación, donde la participación dinámica y continua de evaluadores y evaluados es fundamental para retroalimentar al sistema que se analiza.
a) Que la información sea un reflejo exacto de la situación, es decir, que sea consistente, donde los procesos de obtención y análisis deben conformarse con los criterios científicos actuales.
b) Referente al nivel del que la recibe y que podríamos llamar la capacidad de estar informado. Estos criterios, que se denominan prácticos o de utilidad, son tan vitales que hacen que los criterios científicos señalados constituyan una condición necesaria. pero no suficiente, de calidad evaluativa.



No hay comentarios.:
Publicar un comentario